El Poder de una Caminata

El día de ayer estaba buscando unos vuelos baratos para mi siguiente vacación que será en unos dos meses y medio donde tenderé dos semanas de un descanso muy necesitado por mi parte. Tras dos horas de búsqueda esporádica – digo esporádica ya que todo oficinista sabe la culpabilidad que recae sobre uno en la oficina cuando haciendo algo ajeno al trabajo- finalmente encontré un vuelo barato ideal para mi.

Al haberle comprado, comencé a pensar en lo que será el despertarme, por aquellos días, a la hora que me plazca; lo que habría de leer; lo que habría de pensar;  y lo que habrá de ser dos semanas sin responsabilidad alguna. En ese momento comencé a ansiar sobre aquel par de semanas a un grado un tanto obsesivo y paulatinamente, pero de manera veloz, comencé también a hartarme de la oficina donde estaba a grados mayúsculos sintiendo lo que probablemente sentiría un pez de agua salada al ser trasladado en contra de su voluntad a aguas dulces, es decir, sentí unas tremendas urgencias de salir del lugar de inmediato. Sin embargo, aún faltaban dos meses y medio para mis vacaciones y yo no podía aguantar ni 5 minutos mas en mi lugar de trabajo.

Naturalmente, estaba  perfectamente consiente sobre la ridiculez y sobre lo poca practicidad de mis ansias, por lo que decidí salir a tomar una rápida caminata al rededor de la cuadra ya que esto siempre me despeja y regreso con energías reanudadas.

Este resultado tiene explicaciones científicas que muchas veces ignoramos y que son elementales para el rendimiento de la fuerza de trabajo.

Muchos dirigentes de empresas; gerentes; y trabajadores olvidan por completo el daño en todos los planos que significa el estar sentado horas y horas seguidas, así como el mal efecto que esto tiene sobre nuestra productividad.

Cuando nos encontramos sentados y cuasi inmóviles por un periodo prolongado de tiempo nuestro cerebro entiende esto como una señal de reposo por lo que envía mensajes al cuerpo y todos sus sistemas que es un tiempo de reposo, ergo todas nuestras funciones comienzan – bajo ordenes del cerebro – a perder velocidad y fluencia de funciones debido a que es tiempo de reposo. Los mensajes del cerebro a nuestros sistemas no ayudan nada tomando en cuenta que el día de hoy la mayoría de las personas de todos los niveles quienes viven y trabajan en una ciudad grande vivimos exhaustos y no lo sabemos ya que es un estado cotidiano para todos nosotros.

Esta fatiga, erróneamente, la decidimos contrarrestar con estimulantes como el café para mantenernos despiertos, sin embargo lo único que hace es empeorar la situación sobretodo cuando los efectos del café abandonan nuestro sistema en lo que popularmente se le conoce como el “bajón”.

Por el contrario, cuando tomamos dos o tres caminatas cortas al día, nuestros sistemas se activan y nuestra productividad aumenta como consecuencia.

Esa caminata acabo con mis ansias y me regreso a mi lugar correspondiente en el tiempo y espacio.

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